Cronica de una muerte anunciada

“En Valencia, su pueblo y el mío, se
me ha muerto como del rayo Ana Riesco,
a quien tanto yo quería”

Ya lo sabia. Mas que intuirlo, lo sabia, iba a pasar y aun así, como en todas las muertes de gente cercana, el asunto se hace duro, muy duro  y cuesta asumirlo.

Se ha ido, mi “chiki”, mi “teta” sola, sola, en un frío y triste hospital. Yo me quedo aquí, también solo, triste en un frío día donde no encuentro calor en nada y con nadie.

Me ha dejado una carta, si… una carta donde me dice lo que quiere que se haga con su cuerpo, con sus deudas, con su dinero…pero no me dice como superar el dolor tan profundo que me ha dejado. Me dice que se sentía sola, muy sola, que todo el mundo le había abandonado y que posiblemente se lo había buscado…vaya, vaya….

Aunque ya han pasado unos días, el recuerdo es intenso, profundo y duro y me pregunto, porque se ha ido, porque provocó a la “parca” de esa manera tan indecente, es que no sabía que contra ella nunca se gana? Que como mucho se empata? y casi siempre se pierde?  Y…que ha ganado? La calma? La tranquilidad? Con estas reflexiones he estado unos días llorando de rabia, estaba enrabiado, la insultaba, la maldecía y le preguntaba mil y una vez porque lo había hecho….en fin…

Lo dramático, lo increíble, lo casi indecente es que a pesar de su deterioro físico y una depresión galopante que le llevo a intentar suicidarse alguna vez, lo gracioso decía, es que probablemente murió por un accidente fortuito… que malvada es la muerte, no? Probablemente resbaló en la bañera y…pam!

Yo me he quedado en este lado, recordando y con pocas cosas suyas, una pua de su guitarra, un libro y una concha de la playa de Pinedo donde quería reposar. He cumplido con su última voluntad arrojando sus cenizas al mar… algo que siempre le dije que quería que hicieran conmigo. Queríamos hacer algunas cosas juntos, como ir a un concierto de Extremoduro…jajaja!

Creo que de todos los hermanos, ella y yo teníamos algo muy especial y ella “me copiaba” en la vida porque siempre fui una referencia para ella pero no consiguió copiarme las ganas de vivir que tengo. Aunque ahora estoy un poco perdido, saldré y viviré 2 vidas, no una, dos, la suya y la mía. Viviré la vida que no pudo tener ella porque nada le salía bien… no tuvo muy buena suerte.

Hay algo que no le dije a nadie por varias razones, una porque ya no tiene mucha importancia y otra porque soy un científico, pragmático y realista y nunca podría aceptar nada esotérico o sobrehumano, pero el día de su muerte, 2 horas antes de que me llamaran para anunciarme la noticia, en mi casa oí llorar un niño…no mucho tiempo, justo 10 o 15 segundos…. y el llanto no venía del exterior, los que saben donde vivo lo entenderán. Estoy convencido que venia de ella diciéndome lo que iba a pasar y despidiéndose de mi.

Descansa en paz. Te lo has merecido.

Tu hermano.

0 Replies to “Cronica de una muerte anunciada”

  1. No he dejado de llorar leyendote… a veces el dolor se atenúa, y otras vuelve con más fuerza, no he dejado de mirar el blog desde que te fuiste esperando que escribieras, como si fueras a darme la respuesta, la clave, para entender todo esto…

  2. Si muero sobrevíveme con tanta fuerza pura
    que despiertes la furia del pálido y del frío,
    de sur a sur levanta tus ojos indelebles,
    de sol a sol que suene tu boca de guitarra.

    No quiero que vacilen tu risa ni tus pasos,
    no quiero que se muera mi herencia de alegría,
    no llames a mi pecho, estoy ausente.
    Vive en mi ausencia como en una casa.

    Es una casa tan grande la ausencia
    que pasarás en ella a través de los muros
    y colgarás los cuadros en el aire.

    Es una casa tan transparente la ausencia
    que yo sin vida te veré vivir
    y si sufres, mi amor, me moriré otra vez.

    Pablo Neruda

  3. Yo no se ni que decir, se me agolpan los recuerdos, sus bonitos ojos verdes apangandose lentamente…… Quizás no estuve a la altura y no vi lo que era evidente, me invaden un cúmulo de sentimientos contradictorios, amor, tristeza… en algunos momentos culpabilidad, pero sobre todo mucho dolor ……… demasiado dolor, algo que no me enseñaron a llevar ni a superar, la vida no sera la misma sin ella, pero su recuerdo me hace fuerte……..
    Ana…… decansa en paz…… te echo mucho de menos.

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